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15 abril 2020 Javier López

La crisis sanitaria puede mejorar nuestra comunicación interna

“Hola Javier,

Espero que estés bien, tú y los tuyos, eso es lo más importante.

Te escribo porque….”

Seguro que habéis recibido estos días una comunicación interna o externa en vuestro correo corporativo o personal de estas características. La crisis sanitaria que estamos viviendo nos hace vivir de manera más sensible, empática y humana.

El estrés del día a día ha venido a sustituirse por el estrés del confinamiento, de la incertidumbre y en muchos casos del sufrimiento (porque el coronavirus te toque cerca). Y esto ha cambiado sustancialmente, y de un día para el otro, las comunicaciones que recibimos: Prácticamente todas las conversaciones empiezan y acaban con una muestra de cercanía y apoyo, deseando que todo vaya bien.

Al fin y al cabo, de forma telemática o no, estamos viviendo una experiencia similar que afecta, a escala global, a todo el mundo. Un momento complicado que pone a prueba nuestra capacidad de tejer lazos de solidaridad y apoyo mutuo para salir de ésta.

En términos de comunicación interna, puede que esta crisis también sea una oportunidad de aprendizaje. Nos revela que, detrás del trabajo, de las ventas, de la organización de los departamentos, de los informes y de los resultados, al final siempre hay lo mismo: Personas.

Personas para las que gestos sencillos de empatía sirven de mucho. Establecer un mínimo de conexión emocional en tus correos, chats o llamadas telefónicas, en el que muestres interés por la persona y su entorno inmediato, sanea y fortalece la comunicación.

Es la hora de los pequeños gestos. Es la hora de tener empatía y sensibilidad. Es la hora de las personas

En un entorno laboral las personas solemos tener objetivos parecidos: nos gusta sentirnos útiles, desarrollarnos como profesionales y hacerlo en un entorno saludable. Nos gusta sentirnos bien para sentirnos también plenos en nuestro ámbito personal, puesto que se tratan de vasos comunicantes. Por más que queramos, es difícil separar el trabajador o la trabajadora, de la persona. Somos un solo ente.

Por eso cabría no olvidar cómo estamos comunicando en estas fechas sensibles, el valor, consuelo y energía que nos ha proporcionado, y extenderlo a lo largo del tiempo. Ese cómo te encuentras, ese espero que estéis bien, o ese otro si necesitas ayuda, solo tienes que pedirlo, cobrará más importancia a medida que pasen los días.

No solo nos recordará que hemos sacado algo en valor de esta experiencia, nos revelará que cuidamos y atendemos las relaciones humanas, un aspecto esencial para entender el funcionamiento del mundo que vendrá.

Nadie entenderá una comunicación fría y robótica, por más estrés que se padezca, después de lo que estamos pasando. Durante los próximos años, el cuidado de los afectos será esencial en las relaciones profesionales. A la conexión estratégica y corporativa, habrá que sumar la conexión sentimental. Es la hora de los pequeños gestos. Es la hora de tener empatía y sensibilidad. Es la hora de las personas.

Javier López

Javier López

Ejecutivo de cuentas
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